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Project Manager Digital · Dirección Operativa

Tu negocio no necesita otro par de manos.

Necesita a alguien que se meta hasta la cocina.

Alguien que conozca el negocio.

Que sepa qué está pasando sin tener que preguntártelo todo.

Que coordine.

Que ejecute.

Que haga seguimiento.

Que detecte lo que se está torciendo antes de que acabe encima de tu mesa.

Y que, cuando aparezcas con tu próxima gran idea, no diga automáticamente:

«Sí, claro. ¿Para cuándo la quieres?»

Soy Fer Diéguez, Project Manager Digital.

Trabajo codo con codo con emprendedores y fundadores de negocios digitales que han llegado a un punto en el que ya no necesitan más ayuda.

Necesitan compartir el peso.

01

Porque ahora mismo quizá tengas equipo.

Pero sigues siendo tú.

Tú recuerdas las fechas.

Tú preguntas cómo va cada cosa.

Tú conectas a unas personas con otras.

Tú solucionas la incidencia que nadie solucionó.

Tú compruebas que el enlace funciona.

Tú recuerdas qué se decidió hace tres semanas.

Tú decides qué hacemos ahora.

Y cuando alguien escribe:

«Tenemos un problema»

no hace falta ser Sherlock Holmes para saber dónde va a terminar.

En ti.

Puedes llamarlo liderazgo.

Puedes llamarlo control.

Puedes llamarlo «es que nadie conoce el negocio como yo».

Pero hay una realidad bastante menos romántica:

si todo depende de ti, tú eres parte del cuello de botella.

Y cuanto más crezca el negocio, más lo vas a notar.

02

Yo no entro para que hagas más.

Entro para que puedas soltar.

SOLTAR

seguimiento.

SOLTAR

coordinación.

SOLTAR

decisiones pequeñas.

SOLTAR

problemas que no deberían necesitarte.

SOLTAR

el «¿esto quién lo estaba haciendo?».

SOLTAR

el «recuérdame que le pregunte a…».

SOLTAR

una parte de esa pestaña invisible que tienes abierta en la cabeza las 24 horas.

Y dedicarte a aquello para lo que seguramente levantaste el negocio:

pensar, crear, vender, dirigir y hacer lo que haces especialmente bien.

El resto no tiene por qué seguir viviendo en tu cabeza.

03

¿Qué ganas conmigo?

01

Dejas de perseguir.

Hay responsables, fechas y seguimiento. Sin que tengas que ir detrás preguntando cada tres días cómo va aquello.

02

Recuperas cabeza.

No todo llega hasta ti. Se filtra, se ordena, se resuelve y solo te involucro cuando realmente necesitas estar.

03

El negocio gana continuidad.

Que tú tengas una mañana mala, estés grabando, vendiendo, viajando o simplemente no quieras mirar Slack durante cuatro horas no debería provocar una recreación de Misión Imposible.

04

Tu equipo gana autonomía.

No porque desaparezca el control. Porque hay alguien pendiente de que las cosas avancen.

05

Los problemas empiezan a detectarse antes.

Prefiero una conversación incómoda el martes que un incendio precioso el viernes a las siete de la tarde.

06

Y puedes delegar de verdad.

No: «Haz esto y luego yo te digo exactamente cómo, cuándo y de qué manera». Eso es repartir tareas. Delegar significa otra cosa.

04

Y aquí viene la parte que cuesta.

Tu negocio es tuyo.

Lo has creado tú.

Has tomado cien decisiones que nadie vio.

Has cometido errores.

Has acertado.

Te has jugado dinero, tiempo y probablemente alguna noche de sueño.

Entiendo perfectamente que lo sientas casi como un hijo.

Pero llega un momento en el que, si quieres que crezca, tienes que permitir que otra persona lo toque.

No para quitártelo.

Para compartir responsabilidad sobre él.

Y eso exige confianza.

De verdad.

No confianza de:

«Sí, sí, Fer, yo delego muchísimo.»

y cinco minutos después

«Pero hazlo exactamente así.»

Eso no funciona.

Ni para ti.

Ni para mí.

05

No todas tus ideas tienen que convertirse en proyectos.

Y una parte de mi trabajo será decírtelo.

Puedes traerme una idea magnífica.

Y quizá mi respuesta sea:

«Ahora no.»

Porque antes quiero saber:

01

¿Es prioritario?

02

¿Encaja con el momento del negocio?

03

¿Tenemos recursos?

04

¿Qué vamos a dejar de hacer para hacer esto?

05

¿Estamos resolviendo un problema real o acabamos de enamorarnos de otra idea nueva?

No soy tu club de fans.

Ni necesito darte la razón para hacer bien mi trabajo.

Voy a preguntar.

Voy a poner las cosas bajo lupa.

Voy a darte mi opinión.

Tú tendrás siempre la última palabra porque el negocio es tuyo.

Pero si después de analizarlo decidimos avanzar:

entonces vamos con todo.

Lo aterrizamos.

Lo organizamos.

Lo ejecutamos.

Lo seguimos.

Y hacemos que ocurra.

No estoy para seguirte el ritmo.

Estoy para ayudarte a mantener el rumbo.

06

Quiero trabajar contigo, no debajo de ti.

Eso no significa que tu empresa deje de ser tuya.

Significa que si me das responsabilidad, necesito también espacio para ejercerla.

Quiero conocer el negocio lo suficiente para que puedas decir:

«Fer, ocúpate tú.»

Y ocuparte tú de otra cosa.

No necesito ganar todas las discusiones.

Ni quiero dirigir tu empresa por ti.

Pero tampoco quiero una relación en la que mi criterio solo sea bienvenido cuando coincide con el tuyo.

Busco otra cosa.

Una relación profesional estable.

De largo plazo.

De tú a tú.

En la que tú puedas descansar en otra persona sin tener que comprobar continuamente si el suelo sigue debajo.

Y en la que yo pueda implicarme de verdad en lo que estamos construyendo.

Si tú apuestas por tu negocio, yo no voy a mirar desde la barrera.

07

Vale, Fer. ¿Pero qué haces exactamente?

Bastantes cosas.

Por ponerles nombre:

01

Dirección operativa

Prioridades, planificación, responsables, seguimiento y control del día a día.

02

Gestión de proyectos

Desde una idea hasta que está terminada de verdad. No «terminada excepto estas seis cosas».

03

Coordinación de equipo

Reuniones, responsabilidades, bloqueos, comunicación y seguimiento.

04

Delegación

Ayudarte a decidir qué debería seguir dependiendo de ti y qué debería dejar de hacerlo.

05

SOPs y procesos

Documentar cómo se hacen las cosas para que el conocimiento no viva únicamente dentro de la cabeza de Paco.

06

Wiki y organización interna

Información, recursos y decisiones localizables sin organizar una expedición arqueológica por Drive.

07

Lanzamientos

Personas, tareas, fechas, entregables y seguimiento operativo.

08

Experiencia de cliente

Onboarding, soporte, comunicaciones, incidencias, seguimiento, renovaciones y puntos de fricción.

09

Contenidos y colaboradores externos

Coordinación de calendarios, entregas, publicaciones y profesionales implicados.

10

Sistemas y herramientas

Organizar la forma de trabajar sin montar la NASA para publicar un reel.

Y sí.

También ejecuto.

Si algo tiene que hacerse y tiene sentido que lo haga yo, me arremango.

No quiero convertirme en esa Project Manager que se limita a preguntar: «¿Cómo vamos?» en una reunión semanal.

Coordino.

Pienso.

Propongo.

Y ejecuto.

08

Hay una cosa con la que soy especialmente pesada.

Tu cliente.

Me importa mucho cómo se siente una persona después de haberte comprado.

Muchísimo.

Una atención excelente no significa decir que sí a todo.

Ni aguantar faltas de respeto.

Ni convertir el soporte en terapia.

Puedes tener autoridad.

Puedes poner límites.

Puedes tener incluso un estilo seco si esa es tu marca.

Lo que no compro es tratar mal a alguien porque ya ha pagado.

La diferencia es bastante sencilla:

una cosa es tener carácter.

Otra ser un gilipollas.

Si trabajamos juntos voy a mirar accesos, comunicaciones, onboarding, incidencias, seguimiento y pequeños detalles que desde dentro a veces dejan de verse.

Porque vender bien importa.

cómo haces sentir a alguien después de venderle también construye tu marca.

09

Podemos llevarnos obscenamente bien si…

  • Quieres una persona a largo plazo.
  • Quieres delegar responsabilidad y no únicamente quitarte tareas.
  • Te gusta rodearte de personas con criterio.
  • Puedes escuchar: «No estoy de acuerdo.» sin que se active una crisis constitucional.
  • Quieres que alguien llegue a conocer el negocio casi tan bien como tú en la parte que gestiona.
  • Eres capaz de confiar.
  • Cumples tus compromisos.
  • Valoras hacer las cosas bien.
  • Y prefieres construir algo estable antes que cambiar toda la estrategia porque viste un vídeo interesante mientras desayunabas.

Y probablemente deberías buscar a otra persona si…

  • Quieres un par de manos obedientes.
  • Necesitas controlar cada detalle.
  • Dices que delegas pero después vuelves a coger todo.
  • Cambias las prioridades cada dos días.
  • Confundes liderazgo con «aquí mando yo».
  • Solo quieres opiniones cuando confirman la tuya.
  • Tratas al equipo como si fueran piezas intercambiables.
  • O consideras que, una vez alguien ha pagado, atenderle bien es opcional.

No pasa nada. No tenemos que encajar todos con todos. Sería agotador.

10

Sobre mí, lo justo.

Soy Fernanda, pero puedes llamarme Fer.

He pasado más de 16 años entre administración, organización, dirección y ese maravilloso lugar donde acaban las cosas que alguien tiene que recordar, coordinar o conseguir que salgan adelante.

he trabajado durante años dentro de otras empresas y he tenido mis propios negocios, primero físicos y después online.

Sé lo que es formar parte de la maquinaria de otro y también lo que supone que las decisiones, los problemas y las consecuencias sean tuyas.

Pero probablemente lo que más te interese saber de mí no aparece en ningún título.

Soy organizadora por naturaleza, muy previsora, muy orientada al detalle y bastante controladora.

Vale.

Muy controladora.

Si algo tiene que ocurrir el jueves, el jueves no me pilla preguntándome qué habrá sido de aquello.

Pregunto mucho.

Observo mucho.

Y cuando veo algo fuera de sitio, un cabo suelto o un problema que empieza a asomar, me cuesta bastante mirar hacia otro lado.

Me gusta saber qué estamos haciendo, por qué lo estamos haciendo y qué debería ocurrir después.

Y si algún día esto se parece a la oficina de El lobo de Wall Street, que sea por la facturación. No porque nadie sepa qué demonios está pasando.

Fer Diéguez
11

¿Cómo empezamos?

Primero necesito conocer tu negocio.

Cómo funciona.

Quién participa.

Qué depende demasiado de ti.

Qué se atasca.

Qué estás intentando conseguir.

Qué deberías dejar de hacer tú.

Y también comprobar algo bastante importante:

si tú y yo podemos confiar el uno en el otro.

Porque esto no va de contratarme para hacer cuatro tareas y desaparecer.

Quiero llegar al punto en el que puedas decirme:

«Fer, esto es tuyo.»

Y no necesites volver a pensar en ello.

Ese es el objetivo.

12 — Hablemos

No busco trabajar con todo el mundo.

Busco negocios en los que merezca la pena implicarse.

Si quieres alguien a quien decirle exactamente qué tiene que hacer, encontrarás muchas opciones.

Si buscas una persona que se siente a tu lado, piense contigo, te lleve la contraria cuando haga falta, coordine, ejecute y cuide tu negocio como algo importante…

podemos hablar.

Cuéntame:
qué haces,
en qué punto está tu negocio,
quién trabaja actualmente contigo
y qué te gustaría dejar de llevar tú solo.
contacto@fernandadieguez.es

Primero vemos si encajamos.
Después ya hacemos negocios.

FER DIÉGUEZ PROJECT MANAGER DIGITAL
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